Confieso que siento que cada segundo es mío y que me empaña las tristezas. Confieso que la vida intensa es mi destino, sirviéndome de árboles llenos de música y desenfreno. Confieso que quiero vivir las sonrisas del cielo junto al fuego del dolor en la eternidad, dejando la locura en un segundo plano...dejando que se vuelva infinita, eterna. Sólo en mí. Quiero volar junto al sol, quiero dejarme caer en el agua, llegando al fondo y nadando a la juventud en un segundo. Confieso que quiero vivir para siempre. Sostengo las circunstancias en papel mojado, dejando pasar la razón empapada de la tristeza...ya no las quiero. Quiero que el sol se apodere de mi mirada, que me fije la luz en un pálpito, porque quiero hacerte ver lo radiante que puedo ser para tí. No me dejes no ayudarte, porque la vida se convertiría en el sub-infierno que no quiero en mi destino; ese inframundo que ya logré sacar, sólo pensando en mi corazón, sólo pensando en el amor, sólo pensando en la bohemia y el encuentro con la música que corría por mi sangre, y que se encontraba esparcida en muchas vidas, en muchas mujeres, en muchas velas y tristezas....¿Acaso no ves que yo lo transformé? Si quieres te lo doy, porque yo podré volver a fabricarlo. Si quieres puedo hacer un pastel con mi alegria, envolverlo con mis manos y mi corazón, y dártelo con locura frenética. O si quieres te lo puedo prestar, así sabré que podré volver a verte algún día. Un día en que ya la tristeza no vuelva, porque no la quiero, porque me repugna, porque me esclaviza, y porque no puedo pensar locamente cuando quiero seguir al viento y las nubes envueltas en papel dorado, calipso y rojo.
Para quererme se necesitas mil lunas que te acompañen en la travesía del río eterno que te lleve a mí. No basta la sangre, sobra la razón, falta el aliento solar que quiero que me des. No deseo más que eso.
Quiero cerrar los ojos y ver el torbellino pasar frente a mí, que me miré y me diga "no soy suficiente para tí". Quiero saber que no están a la altura de mi conflicto, de mi felicidad, de mi alegria, de mi locura. Si quieres puedo dártela, pero procura devolvermela, cuando sientas que recobraste todo tu ser, que el corazón sanó y que quieres volar en mi nube. Si quieres también te la presto....mejor no, si quieres te la doy. No la quiero si no te veo bien. Mejor bajo y corro a buscarte.
Sí, creo que eso haré. Pero mi locura está intacta.
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