Ésta era mi gata, Sinfonía. La recuerdo con tanto amor, con tanto cariño, con tanto anhelo. Y lo peor es que aún siento que debería estar conmigo, lo peor es que siento impotencia.Llegó a mí el 26 de Mayo de 2005, el mismísimo día en que me cambié de colegio (otra historia)...y desde ahí fue uno de mis apoyos vitales. Jamás lo hizo con palabras. Fueron miradas, fueron caricias; era su presencia la que me hacía contemplar, incluso, el cielo de otra forma. Creo que ella me dió una inspiración que creía perdida hacía tiempo. Querida...te fuiste sin una despedida. Te ausentaste del lugar donde pensé que estabas más segura. El campo era lo mejor, era la naturaleza, era la libertad que yo, en ese entonces, no podía ostentar (digamos que tampoco hoy la tengo mucho más). ¿Qué te pasó? ¿Por qué jamás volviste? Me imaginé muchos finales...y cada cual tuvo sus merecidas lágrimas. ¿Quieres que te diga cuánta falta me hiciste? Conservé la esperanza. Te busqúe, grité, pregunté. Pero claro....eras sólo una gata...¿quién se va a fijar en un simple gato? Tengo impotencia. Mucha. Y durante un año entero tenía una rabia guardada para todo aquel que pudiera haberte hecho daño.
¿Mi mamá?....A ella no le gustaban los gatos....cuando te traje de sorpresa a la casa te dijo, mientras tu la mirabas con la cabeza ladeada:"¿por qué me miras así? Tú no me agradas, oye." Hoy, es ella la que llora más que yo.
3 años juntas. Lo siento, yo no olvido. No me perdono. Creo que me hiciste comprender, aún más, la conexión con otro ser vivo; la alegría de ver vivir a otro en un estado de libertad, en un cielo enterrado en el paraído....¿y si te vuelvo a ver algún día? Si sólo vieras las cosas que he escrito sólo para tí, aunque no las comprendas.
Es ése tipo de miradas, como las tuyas, las que encuentro cuando veo un animal con hambre. Cuando siento que mis recursos se agotan porque no encuentro que hacer (cuando ya he hecho todo). Me indigno ante la indiferencia de muchos. Y pensar que son los únicos que jamás nos traicionarán, los únicos que verán lagrimas rodar, y podrán disolverlas con sólo una mirada de inspiración.
No me interesa si son solo gatos, o perros, o vacas, o cerdos, o caballos. Todos tenemos el mismo derecho a vivir.
By the way, gracias por haber sido mi compañera durante tantas noches de estudio, tantas tardes de lectura, y tantas horas de contemplar el mundo.
3 comentarios:
No me gustan los gatos, pero imagino el dolor de perder a una mascota :(. A mí me atormenta la vejez de mi perro desde que vine a Santiago. Sé que en cualquier momento se me puede ir, y no estaré allá para despedirme.
A veces pienso que preferiría que se escapara, que dejara un final abierto a su historia con nosotros. Sólo para no verlo partir ):
Una vez un gatito murió en mis brazos D: pero pude enterrarlo. Creo que es mejor que imaginarse finales...ésa ha sido mi tortura D:
Hey! gracias por leer :B
A veces me pongo a pensar qué haría sin mis gatos... mi corazón se inunda de tristeza. Algo te habrás enterado: ellos son como hijos para mí. Gracias por estas palabras...
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